Etiqueta: vivienda

  • Shanzi, el resort de los muertos vivientes I Francisco Camino.

    Shanzi, el resort de los muertos vivientes I Francisco Camino.

    Shanzi, el resort de los muertos vivientes | Francisco Camino

    Las potencias occidentales intentaron, durante siglos, conquistar el Extremo Oriente. Inglaterra, Francia, Holanda, entre otros, trataron de colonizar la misteriosa China y los diferentes territorios de la Península Indochina, pensando en expoliar sus riquezas, pero nunca lo lograron, cosechando fracaso tras fracaso. En la segunda mitad del siglo XX, la nueva potencia hegemónica occidental, esto es, los Estados Unidos de América, tomo el relevo e intentó la conquista del Lejano Oriente mediante varias guerras y otras estrategias de desestabilización. La interminable y sangrienta Guerra del Vietnam fue la mayor de sus derrotas y actúa, todavía en nuestros días, sobre el subconsciente americano.

    Durante el larguísimo periodo de continuas guerras, Taiwan actuó como aliado de las potencias occidentales y en particular de Estados Unidos aportando cobertura estratégica y actuando como un enorme portaaviones. A la sombra de la guerra, Taiwan progresó económicamente y estableció unas fructíferas relaciones económicas con el gigante invasor. En ese contexto, el empresario Yu Koh Chow, propietario de una gran industria de plásticos, pero también poseedor de importantes intereses turísticos e inmobiliarios, adquirió, sin apenas aportar dinero, unos terrenos, estratégicamente situados junto al mar, en una bella bahía sobre el Pacífico, con una frondosa vegetación y muchos atractivos naturales. En Shanzi, nombre del idílico paraje, proyectó una lujosa urbanización, pensando en ofrecérsela a los mandos del ejército estadounidense y otros funcionarios de alto rango, con los que poder establecer negocios e intentar conseguir la penetración de sus productos en el continente americano.

    Yu Koh Chow, era un apasionado de la arquitectura, estando abierto a las nuevas tendencias, con unas inclinaciones muy modernas para su conservador entorno. Encargó la urbanización al arquitecto finlandés Matti Suuronen, que trató de desarrollar las ideas, tanto urbanísticas como arquitectónicas, que no había podido implementar en Europa. Suuronen planteó viviendas muy flexibles, poco compartimentadas y muy abiertas al exterior para poder observar permanentemente la naturaleza desde diferentes encuadres, según la vivienda se viviera de una manera o de otra. El arquitecto finlandés había investigado varios prototipos de viviendas, realizadas con distintos tipos de fibras y plásticos, que pudieran ser implementadas en cualquier lugar del planeta. La más famosa es la Futuro House de planta elíptica sobre “cuatro patas metálicas”.

    Pero en Shanzi, Suuronen, sin abandonar sus arriesgadas formas, se convierte en un arquitecto que interactúa más con el lugar y con el territorio, adaptando sus propuestas a las condiciones de cada localización concreta. También busca compatibilizar un conjunto coherente con la personalización e individualización de cada elemento. Va agrupando células que conforman pequeños núcleos que comparten servicios comunes, generando pequeñas zonas autosuficientes que evitan tener que hacer desplazamientos innecesarios no deseados. Al contrario que la mayoría de estos tipos de urbanizaciones, se evita la circulación interna de automóviles, estando asegurada la accesibilidad. Todos los desplazamientos internos se realizan caminando, en bicicleta, a caballo o con un pequeño vehículo colectivo, a modo de autobús eléctrico.

    La sorprendente, por su localización, por quien la promovió y por el público al que iba dirigida, urbanización no llegó a concluirse, por una serie de accidentes que ralentizaron las obras y por la posterior quiebra del empresario. El frustrado “resort del futuro” fue abandonado y durante años sus “vanguardistas ruinas” fueron lugar de peregrinación para turistas chinos y europeos, sirviendo también de escenario para el rodaje de varias películas y alguna serie de televisión, siendo incomprensiblemente derribadas en el año 2.008. La leyenda atribuyó la desgracia, por un lado, a los espíritus residentes en un cementerio, ubicado en el enigmático lugar, de antiguos colonizadores holandeses y, por otro lado, a haber profanado, en el comienzo de las obras, al “dragón chino” que estaba a la entrada de la urbanización.

    Dejando a un lado las anécdotas y toda la literatura generada, Shanzi pudo haber sido una urbanización de mucha calidad arquitectónica y urbanística, tanto por sus interesantes propuestas tipológicas y constructivas, como por la forma de entender la relación con la naturaleza, la organización territorial, la movilidad, la complementariedad de usos, la sostenibilidad y otros conceptos que alcanzaron su momento álgido varias décadas después. Su derribo resulta totalmente incomprensible, no sólo por la calidad arquitectónica sino por que habría sido muy fácil su finalización y reutilización, habiendo contribuido al desarrollo económico de la zona y su bellísimo entorno.

     

    Francisco Camino Arias | Arquitecto

    @pachocamino

  • AparceríaUrbana

    AparceríaUrbana

    AparceríaUrbana

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    APARCERÍA URBANA: CESIÓN DE USO DE VIVIENDA A CAMBIO DE REHABILITACIÓN
    «(…) Cinco chicas y un chico viven desde hace dos años en el llamado chalet Mercedes, un edificio modernista de 1924 del barrio de Can Baró sin pagar alquiler. Se benefician de un contrato de cesión de uso por parte de la propietaria a cambio de hacerse cargo de la rehabilitación del inmueble… el primer proyecto en Barcelona de esta nueva alternativa a la propiedad y el alquiler que en catalán se denomina masoveria urbana y que podríamos traducir al castellano como aparcería urbana.»

    Más información….. 

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  • usemos las viviendas vacías

    usemos las viviendas vacías

    usemos las viviendas vacías

    Se ha escrito mucho sobre el inmenso parque de viviendas vacías existente en España. Se han publicados diversos informes que cuantifican y segmentan, de forma muy diferente, las unidades existentes, pero casi ninguno tiene el rigor exigible para poder analizar correctamente la cuestión. Se han escrito innumerables artículos analizando las causas que han llevado a la actual situación. La mayoría de las opiniones vertidas se basan en fáciles críticas sobre las condiciones que condujeron  a la locura colectiva vivida en la pasada década, pero casi nadie ha aportado soluciones para desatascar el evidente problema.

    Hoy, asumiendo que convive la nefasta realidad  de seguir necesitándose muchas viviendas al mismo tiempo que muchas de las existentes están tristes y solas esperando a ser usadas, queremos comenzar a pensar de otra manera, proponiendo posibles soluciones.

    No queremos detenernos más tiempo del necesario averiguando el número exacto de viviendas vacías repartidas por toda la geografía española, pero estimando en que se aproxima al millón de unidades, basándonos en el serio trabajo realizado en el año 2009 por el Colegio de Arquitectos de Murcia.

    En dicho informe  se analizaban, de una forma combinada, los datos relativos a las viviendas visadas por los Colegios, con las viviendas que habían obtenido la llamada “cédula de habitabilidad”, es decir que habían sido construidas y terminadas. El referido estudio cruzaba los datos obtenidos con otros distintos,  aportados por los Registradores de la Propiedad. Con todo ello se determinaba el porcentaje de viviendas terminadas que habían sido vendidas. Finalmente se analizaban los datos referidos, con los aportados por las Compañías Eléctricas, obteniéndose el número de viviendas que se habían dado de alta en este servicio, dato que indicaba  las viviendas que habían sido ocupadas.

    Es decir, el referido informe determinaba el número de viviendas que habían sido construidas anualmente, cuántas  de ellas habían sido vendidas y cuantas estaban siendo usadas. Se averiguó que solamente se habían dado de alta en las diferentes Compañías Eléctricas un tercio de las viviendas construidas, por lo que anualmente quedaban vacías dos tercios de las viviendas terminadas. Extrapolando el citado dato y combinándolo con el de las viviendas construidas en el periodo de la burbuja inmobiliaria, llegábamos a la conclusión de que existían, aproximadamente, un millón de viviendas solitarias, tristes, esperando encontrar moradores.

    Evidentemente habría que segmentar este interesante estudio, analizando geográfica y tipológicamente las  diferentes viviendas vacías, porque el problema será más fácil de solucionar en unos lugares que en otros y se podrían reutilizar mejor las viviendas de unas determinadas características que las que tuvieran otras distintas.

    Ahora, cambiando de tercio, pasamos a exponer la gran necesidad de viviendas adaptadas a las nuevas realidades sociales que sigue existiendo. Por un lado están los sectores sociales más desfavorecidos que carecen de una vivienda digna, pero además nos encontramos con un grandísimo sector de la población, más joven, que no se ha podido emancipar por la carencia de viviendas asequibles, adaptadas a sus nuevas necesidades, o a las diversas nuevas formas de agruparse. También existen otros sectores de la población que no encuentran viviendas adaptadas a sus nuevas situaciones personales, como los separados, o los divorciadas  que han rehecho sus vidas, conviviendo, de modos más flexibles, con otras personas que tienen necesidades diferenciadas de las suyas. Podemos seguir enumerando sectores y situaciones que han generado nuevas maneras de habitar, pero creemos que con las expuestas, en este momento, es suficiente.

    Las viviendas vacías tienen propietarios que aunque no las necesitan para usarlas, no consiguen venderlas, ni alquilarlas, ni darles ningún uso razonable. Estas viviendas no están generando  rendimiento económico alguno, pero producen grandes gastos y algún que otro “quebradero de cabeza”. Lo que eran viviendas, han pasado a la categoría que los economistas denominan “activos perezosos”.

    Por otro lado, tanto el sector de la construcción en particular, como el conjunto del sector inmobiliario, aunque ha comenzado un pequeña reactivación, sigue en unos niveles mínimos de actividad, con todo lo que ello implica para la economía general y para tantas personas que directa o indirectamente vivían del referido sector.

    Si todo lo expuesto fuera observado de una forma conjunta por alguien que nos estuviera estudiando desde lejos, haría que fuéramos vistos como unos seres muy extraños que viven en una sociedad enferma.

    Nadie, observando con una mentalidad abierta, podría entender que conviven cientos de miles de viviendas vacías que sólo producen gastos y dolores de cabeza a sus propietarios, con una gran necesidad de lo que, con cierta cursilería, se denomina “soluciones habitacionales” adaptadas a las actuales demandas sociales y que el sector económico que se encargaría de solucionarlo se encuentra casi paralizado.

    Creemos, siendo el objetivo de una serie de artículos que iremos publicando, que las viviendas existentes deben adaptarse a las necesidades actuales, mediante pequeñas adaptaciones financiadas y comercializadas de una manera muy distinta a como se venía haciendo hasta ahora. Las personas y grupos de personas que necesitan viviendas adaptadas a las citadas nuevas demandas, podrían acceder a su uso, con unos precios asequibles. Los propietarios podrían rentabilizar su inversión o poner a producir su “perezoso patrimonio” y en el sector inmobiliario se podrían generar puestos de trabajo y actividad.

    Entendemos que existe un espacio sin explorar, en términos del “nuevo lenguaje”, constatamos la existencia de un “nicho de negocio” que podría sacar del actual “encefalograma plano” al sector inmobiliario, generando actividad y trabajo para arquitectos, carpinteros, fontaneros, pintores, notarios, electricistas, aparejadores, agentes inmobiliarios, albañiles, ingenieros, corredores de seguros, registradores, alicatadores, etc, etc….

    Se trata de analizar las demandas reales existentes y mediante pequeñas intervenciones en las viviendas vacías e improductivas existentes, que éstas pudieran ser usadas, a precios asequibles, generando rentabilidades razonables a los propietarios que, hoy por hoy, sólo tienen problemas.

    Evidentemente lo primero que se necesitan son empresas y profesionales, con mentalidades muy distintas a las convencionales del sector, que gestionen y realicen todo la labor de diseño, adaptación, realización, financiación y comercialización de todo el proceso necesario. Las soluciones serían muy diversas en función de la localización y tipología de las viviendas existentes, además de que fueran dirigidas a uno u otro sector de la población, según la propuesta concreta que se elaborara.

    Finalizamos este artículo tratando de compartir el convencimiento de que cada vivienda vacía, triste y solitaria, puede tener un usuario que la habite, de acuerdo a su forma de vida, a un precio asequible, además de proporcionar unos rendimientos razonables a su propietario y un aumento de su valor …… Todo ello, por supuesto, si con anterioridad se produjeran  grandes cambios de mentalidades en usuarios, propietarios, profesionales, financieros, etc ……………….