Etiqueta: diseño urbano

  • krøyers plads. Arquitectura democrática I F. Camino

    krøyers plads. Arquitectura democrática I F. Camino

    krøyers plads. Arquitectura democrática | Francisco Camino

    Krøyers Plads es un espacio urbano con un conjunto de edificios de vivienda pública ubicado en el centro del emblemático puerto de Copenhague. El Ayuntamiento de la capital danesa y la presión vecinal frenó, durante muchos años, numerosas iniciativas para construir en el mágico lugar rodeado de los característicos almacenes portuarios. Los habitantes de Copenhague eran conscientes de la importancia que tenía el lugar y no podían arriesgarse a cometer errores con el diseño de esa porción de ciudad.

    Se inició un movimiento de auténtica participación ciudadana, que acabó coordinando el Ayuntamiento para determinar la forma de relacionarse con el entorno inmediato de los referidos almacenes y silos, con el resto del puerto y con el conjunto de la ciudad. Se debatió y analizó desde la relación entre lo construido y el vacío hasta la altura de los edificios, la forma de las cubiertas, los materiales a utilizar, pero también aspectos relacionados con la eficiencia energética la accesibilidad o la convivencia de personas con diferentes niveles de renta.

    La intensa implicación vecinal fue hábilmente canalizada y coordinada por dos oficinas de arquitectura, COBE Architects  y Vilhelm Lauritzen Arkitekter, que consiguieron dar coherencia y unidad al conjunto, compatibilizándola con una cierta diversidad y personalización de los diferentes edificios. Una serie de plataformas de madera van entrelazando las construcciones, generando una secuencia de espacios y plazas públicas, que provocan diferentes maneras de usar los vacíos. Con el tiempo estos espacios residuales se han convertido en uno de los lugares preferidos por los habitantes de Copenhague para permanecer tomando el sol y observando la actividad del puerto y del resto de la ciudad.

    Otro acierto del diseño participativo de Krøyers Plads, es haber logrado una continuidad de recorridos, evitando espacios cerrados y logrando una perfecta relación “interior-exterior” y “dentro-fuera”, con sinuosos pasillos, que conforman espacios diversos. Todo ello ha generado una elevada actividad, tanto comercial como lúdica, en el conjunto, que tiene una gran vitalidad urbana. También podemos considerar acertada la gran variedad de tamaños y formas de poder acceder a la propiedad o al alquiler de las viviendas, lo que ha posibilitado la convivencia de personas y familias de diferente nivel de renta, de diversas procedencias, de diferentes generaciones, que le ha dado, también, una gran diversidad al barrio.

    Los arquitectos, con la participación de los vecinos, han implementado soluciones formales y uso de materiales que le dan una gran unidad al conjunto, pero con una gran personalidad de cada una de las “individualidades”. Las cubiertas plegadas, que actúan como “quinta fachada” dan diversidad al conjunto y consiguen una perfecta integración tanto con las construcciones del entorno inmediato como con la ciudad histórica. El uso del ladrillo cocido, de diferentes tamaños, tonalidades y colocado con diversos aparejos, también contribuye a compatibilizar la unidad y diversidad de este atractivo conjunto, ejemplo de arquitectura participativa. Leer más aquí

     

    Francisco Camino Arias | Arquitecto

    @pachocamino

  • Red Ribbon, parque fluvial I Francisco Camino.

    Red Ribbon, parque fluvial I Francisco Camino.

    Red Ribbon, parque fluvial | Francisco Camino

    Volvemos al “urbanismo enzimático”, o como acometer la solución de graves problemas urbanos con pequeñas intervenciones que pueden llegar a producir grandes transformaciones, de la misma manera que las enzimas aceleran los procesos químicos. En este caso, vamos a analizar como la implantación de un singular elemento lineal puede ayudar a recuperar un entorno y a mejorar la vida de una ciudad.

    A 300 kilómetros al este de Beijing, en la provincia china de Hebei, frente al Mar Amarillo y las costas de Corea, se ubica la industrial Qinhuangdao. Una ciudad portuaria, con alta densidad de población, que cuenta con una industria que renace tras un largo periodo de declive y con un puerto desde donde parte todo el carbón que abastece las centrales térmicas de una amplia región. La cercana minería y la industria conviven con una actividad turística que está emergiendo, poco a poco, con el inconveniente de los altos índices de contaminación.

    Rodeando la ciudad está el río Tanghe, con un entorno de humedales de alto valor ecológico, ue las autoridades locales están tratando recuperar. Se ha proyectado un gran “parque fluvial”, con vocación de ser el gran parque urbano de Qinhuangdao, donde la población pueda usarlo para el ocio y el esparcimiento, además de para ayudar a regenerar ambientalmente la zona, tanto la calidad del aire, como la fauna y la flora.

    El equipo multidisciplinar Turenscape, que ha realizado otras importantes actuaciones paisajísticas y medio ambientales, implementó, antes de cualquier otra operación de diseño urbano, un largo elemento de fibra de vidrio, de color rojo, que recorría todo el parque fluvial, retorciéndose como una serpiente, en un recorrido sensiblemente paralelo al río. La Cinta Roja, además de dar unidad al conjunto, va creando una serie de espacios diferenciados, donde pueden ser desarrolladas actividades diversas.

    Red Ribbon, además de dar carácter, identificar y simbolizar el parque fluvial y el esfuerzo colectivo de recuperación, es un elemento que simultáneamente da unidad y diferencia zonas, jerarquiza, señala y confiere sentido de pertenencia a la comunidad. Pero es también un elemento que puede ser usado, ya sea como asiento, graderío o cerrando y dando intimidad a determinadas zonas.

    Red Ribbon está construido con fibra de vidrio, conteniendo luminarias en su interior que lo hacen más visible en la noche. Las luces y su intenso color rojo hacen de este gesto simbólico, el gran catalizador del parque, de la actividad de la zona y de la recuperación medio ambiental, que tal vez no hubiera sido posible sin su implantación. Leer más aquí

    Francisco Camino Arias 

    @pachocamino

  • ciudades intensas mejor que ciudades densas

    ciudades intensas mejor que ciudades densas

    ciudades intensas mejor que ciudades densas

    Ha sido un dogma para los profesionales de la construcción de la ciudad, del diseño urbano, de la planificación territorial y del urbanismo en general, que son deseables las ciudades con una elevada densidad. Durante varios lustros hemos estado de acuerdo en que las urbes con alta densidad eran más fáciles de gestionar y financiar que las ciudades dispersas, que ocupan y despilfarran ingentes cantidades de territorio. Todos estábamos de acuerdo en considerar a las ciudades densas como más sostenibles y más adecuadas para mejorar la libertad y la igualdad entre sus habitantes.

    Continuamos estando, en principio, de acuerdo con estas afirmaciones, que también nosotros hemos defendido, incluso con una cierta vehemencia. Pero unas reflexiones realizadas dentro del Foro, recientemente celebrado en Quito, HABITAT III, nos han hecho matizar algo esta creencia. Este tipo de encuentros, con independencia de facilitar el turismo subvencionado de los profesionales más próximos al poder establecido, no suelen hacer grandes aportaciones para ayudar a solventar los graves problemas urbanos existentes. Pero, ha sido el controvertido y mediático arquitecto chileno Alejandro Aravena, del que no somos especialmente seguidores, quien ha introducido y contrapuesto al concepto “densidad” su variable “intensidad”, induciéndonos a profundizar en la referida contraposición.

    Es un hecho incontestable que un gran porcentaje de la población mundial vive en “ciudades” y en grandes aglomeraciones. Una gran parte de esta población “habita” hacinada en informales asentamientos con deficientes servicios urbanos. Es previsible que esta tendencia aumentará considerablemente en los próximos años. La pobreza, la desigualdad, el expolio de las grandes compañías transnacionales, además de los nocivos efectos del “cambio climático” aceleran estos procesos migratorios del “campo a la ciudad”. La elevadísima densidad de estas aglomeraciones, no es garantía, más bien lo contrario, de ninguna mejora en las condiciones de vida de sus habitantes.

    Tampoco en el mundo desarrollado una alta densidad poblacional garantiza una mejora de las condiciones urbanas y del desarrollo de los “derechos urbanos”, que sin duda deberían ser incluidos en la ya desfasada “Declaración de los Derechos Humanos”. Denominamos “derechos urbanos”, a aquellos derechos que deberían tener todos los seres humanos que habitan en una ciudad, como la accesibilidad, la movilidad, el derecho al aire limpio, la igualdad para acceder a todos los servicios urbanos, la cercanía a los equipamientos y todos aquellos derechos que puedan contribuir a habitar unas ciudades saludables, libres e igualitarias.

    Evidentemente la “ciudad dispersa”, de baja densidad, es cara de construir, cara de mantener, insostenible económica y socialmente, dañina para el medio natural, dilapidadora de territorio, pero, sobre todo, difícil de gestionar. La “ciudad dispersa”, además, genera y aumenta las desigualdades y dificulta la “cohesión social”. Sin embargo, la “ciudad densa”, no garantiza conseguir todo lo contrario.

    Entendemos que con el desarrollo y acceso masivo a las “nuevas tecnologías”, pueden desarrollarse ciudades con una “alta intensidad”, sin tener que ser necesariamente muy densas. Son deseables unas ciudades que se desarrollan “superponiendo capas”, sin precisar ocupar mucho más territorio. La “ciudad digital”, podía ser simplemente una capa más, superpuesta a las capas precedentes, que facilite y complemente la vida urbana, las relaciones humanas, el acceso a los servicios.

    El uso masivo de las “nuevas tecnologías”, gestionado democráticamente, puede contribuir a que las ciudades ganen “intensidad urbana”. La “ciudad digital” considerada como una capa más de la ciudad, puede ayudar a que los diferentes barrios sean más igualitarios, no siendo mejores en función de su distancia a los centros urbanos. Los servicios podrán ser complementarios, unos de otros y no necesariamente la producción de estos servicios debe estar en todos los lugares.

    En un futuro no muy lejano, no será necesario en bastantes actividades económicas, tener que desplazarse para trabajar, ni tampoco para acceder a determinados servicios, por lo que disminuirá considerablemente la “movilidad no deseada”, aumentando la calidad del aire que respiramos y pudiendo recuperar muchos espacios urbanos, para los peatones, para los niños, para los mayores. Muchos de los recursos económicos empleados en construir grandes infraestructuras, podrían ser reutilizados para implementar las llamadas “infraestructuras de mejora de la vida cotidiana”.

    En definitiva, deberemos, utilizando las nuevas tecnologías, pero también adoptando otras medidas complementarias, siempre gestionándolo “desde la ciudadanía”, aumentar la intensidad urbana, incrementar las relaciones humanas, hacer crecer los servicios urbanos ofrecidos y la accesibilidad a los mismos. También recuperar los espacios que antes ocupaban las infraestructuras físicas que ya no son necesarias.

    Aunque nunca lo habríamos imaginado, la “ciudad digital”, capa superpuesta de la “ciudad total”, puede ayudar a crear entornos mucho más saludables, con una mayor “intensidad urbana”, pero con unas moderadas densidades. La “intensidad urbana” se podrá apoyar en la actividad digital, aunque deberá tratar de generar más actividad con presencia física, en unos entornos recuperados para los ciudadanos.

    Todo lo anterior será posible si se gestiona de una forma participativa, pensando en lo intereses colectivos, mejorando los derechos individuales, sin supeditarlos a los intereses de las grandes compañías, sino haciéndolos, si se puede, compatibles. La “ciudad futura” deberá ser mucho más intensa, sin ser necesariamente más densa. Intensa de actividades, intensa de relaciones, intensa de servicios, intensa de alternativas. Las nuevas tecnologías podrían ayudar a mejorar la “ciudad física” y las actividades urbanas. Las nuevas tecnologías, adecuadamente gestionadas, pueden producir unas mejores ciudades, moderadamente densas, pero muy intensas.

     

    Francisco Camino Arias | Arquitecto

    @pachocamino

     

  • segregación de espacios urbanos | Francisco Camino

    segregación de espacios urbanos | Francisco Camino

    segregación de espacios urbanos | Francisco Camino

    Las auténticas fronteras no son las artificiales y arbitrarias líneas imaginarias que separan unos estados de otros. Las fronteras que separan de verdad suelen ser los límites entre la pobreza y la abundancia, entre el bienestar y la escasez, entre un mundo reglado y un submundo informal, perteneciendo, muchas veces, los referidos diferenciados mundos al mismo estado, gobernado por las mismas personas.

    La “gran frontera” es la que produce la desigualdad. Si existe un país donde las enormes diferencias económicas entre los diversos grupos sociales, se puede visibilizar con nitidez éste es Sudáfrica, a pesar de los avances de estos últimos años. El auténtico “apartheid” sigue existiendo, pero ya no lo provoca la legislación a favor de una raza sobre otra, sino las grandes diferencias económicas entre ellas. El final del citado “apartheid” ha sido virtual, formal, pero no real.

    El fotógrafo Johnny Miller, usando drones ha realizado un impresionante y clarificador trabajo de visibilización de las “fronteras de la desigualdad”. Unas veces un río, otras una montaña, alguna vez nada, una línea invisible, marcan la separación de dos mundos, que viven dándose la espalda. Zonas bien estructuradas, con calidad en su diseño urbano, seguras, bien dotadas, están separadas por elementos virtuales de sectores informales, desestructurados, con graves carencias.

    En Canal Fuctura creemos que estas situaciones se dan, con mayor o menor intensidad, en todo el planeta, incluso en nuestro entorno más próximo. Pero lejos de aceptarlas con resignación, creemos que, con una serie de medidas, fáciles de implementar, tanto de organización territorial, como de redistribución espacial de la riqueza, pueden ayudar a superar estas desigualdades que, además de ser tremendamente injustas, lastran el desarrollo de la sociedad. Leer más aquí