Categoría: canal fuctura

  • Red Ribbon, parque fluvial I Francisco Camino.

    Red Ribbon, parque fluvial I Francisco Camino.

    Red Ribbon, parque fluvial | Francisco Camino

    Volvemos al “urbanismo enzimático”, o como acometer la solución de graves problemas urbanos con pequeñas intervenciones que pueden llegar a producir grandes transformaciones, de la misma manera que las enzimas aceleran los procesos químicos. En este caso, vamos a analizar como la implantación de un singular elemento lineal puede ayudar a recuperar un entorno y a mejorar la vida de una ciudad.

    A 300 kilómetros al este de Beijing, en la provincia china de Hebei, frente al Mar Amarillo y las costas de Corea, se ubica la industrial Qinhuangdao. Una ciudad portuaria, con alta densidad de población, que cuenta con una industria que renace tras un largo periodo de declive y con un puerto desde donde parte todo el carbón que abastece las centrales térmicas de una amplia región. La cercana minería y la industria conviven con una actividad turística que está emergiendo, poco a poco, con el inconveniente de los altos índices de contaminación.

    Rodeando la ciudad está el río Tanghe, con un entorno de humedales de alto valor ecológico, ue las autoridades locales están tratando recuperar. Se ha proyectado un gran “parque fluvial”, con vocación de ser el gran parque urbano de Qinhuangdao, donde la población pueda usarlo para el ocio y el esparcimiento, además de para ayudar a regenerar ambientalmente la zona, tanto la calidad del aire, como la fauna y la flora.

    El equipo multidisciplinar Turenscape, que ha realizado otras importantes actuaciones paisajísticas y medio ambientales, implementó, antes de cualquier otra operación de diseño urbano, un largo elemento de fibra de vidrio, de color rojo, que recorría todo el parque fluvial, retorciéndose como una serpiente, en un recorrido sensiblemente paralelo al río. La Cinta Roja, además de dar unidad al conjunto, va creando una serie de espacios diferenciados, donde pueden ser desarrolladas actividades diversas.

    Red Ribbon, además de dar carácter, identificar y simbolizar el parque fluvial y el esfuerzo colectivo de recuperación, es un elemento que simultáneamente da unidad y diferencia zonas, jerarquiza, señala y confiere sentido de pertenencia a la comunidad. Pero es también un elemento que puede ser usado, ya sea como asiento, graderío o cerrando y dando intimidad a determinadas zonas.

    Red Ribbon está construido con fibra de vidrio, conteniendo luminarias en su interior que lo hacen más visible en la noche. Las luces y su intenso color rojo hacen de este gesto simbólico, el gran catalizador del parque, de la actividad de la zona y de la recuperación medio ambiental, que tal vez no hubiera sido posible sin su implantación. Leer más aquí

    Francisco Camino Arias 

    @pachocamino

  • fitekantropus I Francisco Camino

    fitekantropus I Francisco Camino

    fitekantropus | Francisco Camino

    La Balanza-Comas era un barrio con grandes carencias en la zona más alta de Lima, un asentamiento informal con una población mestiza que sobrevivía gracias a una economía que funcionaba al margen de cualquier reglamentación. Tras varios intentos fallidos de reactivación del barrio y de intento de mejora de las condiciones de vida de los habitantes del asentamiento, se llegó a la conclusión de que cualquier actuación que se emprendiera debería llevar aparejada la implicación activa de los referidos habitantes.

    También se intuyó que se debería encontrar un elemento urbano que actuara como catalizador de la implicación de las personas. Se pensó que este elemento podría ser un parque que en la actuación proyectada inicialmente iba a desempeñar la labor de conexión de las diferentes zonas del barrio, cohesionándolas, además de ser el pulmón verde que se necesitaba y un lugar para el esparcimiento, también para la relación comunal.

    Mientras se preparaban las estrategias para acometer la redefinición del Parque Tahuantinsuyo, donde todos los años se celebraba el mayor festival de “teatro en la calle” de Perú, se detectó que se debía de actuar sobre otro elemento más pequeño, que ayudara a ejecutar la referida zona verde. En un lugar baricéntrico del futuro espacio público estaba una vieja y deteriorada construcción que era utilizada como comedor. Se intuyó que ese era el sitio, pero también que esa era la actividad que se debía desarrollar.

    Es decir, antes de recuperar físicamente la construcción se tenía que reactivar su vieja función. Se empezaron a organizar comidas comunales, a dar clases de cocina, a cultivar materias primas alrededor del lugar elegido. La estrategia era que la gente se apropiara física, mental y emocionalmente del lugar. La recuperación física vendría sola. Cuando el lugar adquirió el carácter de nuevo centro de relación, los propios vecinos vieron la necesidad de consolidarlo, de mejorarlo y de conferirle un cierto carácter simbólico.

    Así, entre comida y comida, se fue desarrollando el proyecto y ejecutando la obra. Una inteligente coordinación llevada a cabo por los arquitectos, Javier Vera, Paula Villar, Eleazar Cuadros, entre otros, que dejaban fluir las iniciativas, interviniendo sólo para racionalizar las ideas y mejorar su puesta en obra. Se decidió ampliar el comedor para que fuera el centro de reunión del barrio. Así mismo se tomó la decisión de elevar una planta el conjunto, para lo cual se debían utilizar unos materiales y unas técnicas que no transmitieran mucho peso al poco resistente terreno de relleno.

    Los arquitectos diseñaron una estructura metálica que servía de soporte y los vecinos iban realizando “la vestimenta”, es decir, rellenaban los paneles con total libertad, resultando un atractivo collage de texturas y de colores, sobre la base que los coordinadores han dejado organizada con una trama ordenada con un determinado ritmo, que marcaban los paneles de estero. Es decir, convivieron con sabiduría una composición predeterminada, con la libertad creativa que le daban los vecinos. El efecto plástico conseguido es muy interesante, a modo de los píxeles del barrio y ha adquirido una gran carga simbólica, que acrecienta el sentido de pertenencia de los vecinos con su barrio y con su recuperación.

    Todo lo relatado, es decir, el proyecto de recuperación de un barrio desde la revitalización de un pequeño elemento, a modo de corazón que bombea sangre a todas las arterias, se denominó Proyecto Fitekantropus. Esta iniciativa no sólo ha ayudado, y creemos que seguirá ayudando, a a la recuperación física, sino a la recuperación social, incluso a la recuperación psicológica, con un aumento de la autoestima colectiva y al sentido de pertenencia a una colectividad. De lo pequeño a lo global y de lo global a lo pequeño. De lo físico a lo social, de lo social a lo psicológico, de lo psicológico de nuevo a lo físico y “vuelta a empezar”. En cualquier caso, una acertada estrategia. Leer más aquí

    Francisco Camino Arias | Arquitecto

     

  • teatro de los monjes voladores I Francisco Camino

    teatro de los monjes voladores I Francisco Camino

    teatro de los monjes voladores | Francisco Camino

    En el centro de China se ubica el monte Song, también conocido como la Montaña Songshan , una de las cinco montañas sagradas del taoísmo, conocida como el “Centro Espiritual del Cielo y la Tierra”, que recibía la veneración de los emperadores. En sus faldas se construyó el Templo de Shaolín, de donde procede el budismo zen, además de las artes marciales Kung-fu. Está declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, junto a otros monumentos que constituyen un santuario cultural.

    Construir en un lugar tan impactante y con tantas implicaciones “sagradas” era un difícil desafío, que el estudio letón Mailitis Architects ha resuelto con audacia, con un gran respeto tanto hacia el medio natural como a las tradiciones, sin renunciar a la modernidad. La actuación se realiza en la parte alta de la colina, desarrollando formalmente los dos símbolos que utilizan los jardines zen por todo el mundo, esto es, la montaña y el árbol. La primera, la montaña, es el propio edificio, el segundo, el árbol, es una carpa en lo alto.

    La superficie de la escalera está proyectada como continuación de la topografía del lugar, ajustando la iluminación natural y la ventilación. Los niveles superiores de las escaleras dan forma a un escenario polivalente, un anfiteatro con un túnel de viento, para actuaciones aéreas. Se han combinado hábilmente tecnologías tradicionales y modernas, con una superestructura de acero, cortada con rayo láser, soportando escalones de piedra artesanal, procedentes de la cantera adyacente.

    La composición tiene cuatro zonas funcionales diferenciadas, esto es, la superficie exterior, el escenario, el área de representaciones interior y la zona de maquinarias con el referido túnel del tiempo. El teatro interior se desarrolla en tres plantas e incluye todos los locales necesarios. Y sobre todo el conjunto vuelan los monjes, felices con su filosofía basada en la disciplina y el autocontrol. Leer más aquí

    Francisco Camino Arias | Arquitecto

    @pachocamino 

  • sinudoso sendero en el norte del norte I Francisco Camino

    sinudoso sendero en el norte del norte I Francisco Camino

    sinudoso sendero en el norte del norte | Francisco Camino

    En el norte del Norte, en el punto más septentrional de Noruega, para poder descender lentamente desde la abrupta carretera del árido paisaje lunar hasta el Mar de Barents, sintiendo la entrada en el infinito, Reiulf Ramstad  ha proyectado este bello sinuoso sendero de hormigón, con la preocupación inicial de reducir la velocidad del descenso, propiciando una secuencia de percepciones cambiantes, bajo el intenso frío de Havøysund.

    Ramstad resuelve todo el programa funcional con un solo elemento monolítico, que además de ayudar a descender lentamente hacia el mar, es una sucesión de espacios con diferentes usos. La suave rampa es a la vez estacionamiento, refugio, banco, baño público, cocina abierta y chimenea, con el hormigón visto, encofrado con tablas verticales, dando unidad al conjunto.

    Además de la habilidad para resolver el singular programa, Reiulf Ramstad Arkitekter ha tenido una especial sensibilidad para resolver los problemas de accesibilidad, eliminado cualquier barrera arquitectónica, optando una solución doble, con escalera y rampa como acceso común, desarrollándola en el carácter integral del proyecto.

    Debido a la inclinación del paraje y con el fin de crear un movimiento reductivo, la rampa debía ser muy prolongada y de gran longitud. El río sinuoso del camino prolonga el enfoque y, al hacerlo, abre nuevas perspectivas y experiencias para el visitante. Leer más aquí

  • la biblioteca en la naturaleza I Francisco Camino

    la biblioteca en la naturaleza I Francisco Camino

    la biblioteca en la naturaleza | Francisco Camino

    Una de las primeras decisiones en el diseño de un edificio, sobre todo si se trata de un equipamiento público, es elegir su ubicación. Siempre hemos defendido que los equipamientos pueden y deben catalizar, articular e incentivar la vida de un barrio, pero también la decisión de sacarlos de la ciudad para llevarlos a la naturaleza puede ser una decisión acertada si contribuye a articular la ciudad con su entorno y a fomentar los valores de defensa de nuestro medio natural.

    En Huairou, un pueblo cercano a Beijing, se decidió ubicar su biblioteca en un bello entorno natural, al que se puede llegar caminando en un agradable paseo, proporcionando un marco de ideas claras donde las personas pueden  tomar conciencia del esfuerzo para dirigirse a la sala de lectura.

    Li Xiaodong, ante la abrumadora belleza del paraje, optó por no competir con la naturaleza, integrándose con habilidad en ella. El edificio de una sencillez extrema en su exterior, se materializa con un entramado de palos de madera, que los nativos apilan para calentarse en invierno. Los palos filtran y matizan la luz en las zonas de lectura, además de contribuir a la concentración de los lectores. Sin embargo, en las zonas de estancia, de paso o de lectura ligera el edificio se abre, introduciendo el paisaje en el interior.

    El interior de la biblioteca, aunque también sencillo, tiene una gran expresividad, con diferentes niveles, que se van comprimiendo o expandiendo según el carácter más o menos recogido qu es va necesitando. El edificio está totalmente acristalado para permitir que la luz del día penetre completamente, aunque los palos de madera atenúan la luz brillante, extendiéndola de manera uniforme en todo el espacio para proporcionar un ambiente de lectura perfecto. Leer más aquí

  • el cubo de Totora I Francisco Camino

    el cubo de Totora I Francisco Camino

    el cubo de Totora | Francisco Camino

    Muchos gobiernos municipales de Latinoamérica están potenciando diferentes proyectos colaborativos para implicar a las comunidades indígenas, en colaboración con comprometidos profesionales, para la recuperación de antiguas técnicas y el uso de materiales autóctonos, poniéndolos al servicio de la población, construyendo equipamientos comunitarios necesarios.

    Estas políticas logran, además de cubrir las carencias urbanas, crear puestos de trabajo, pero sobre todo tratan de implicar a las comunidades en el desarrollo de la región, aumentando el sentido de pertenencia a la comunidad de la que son miembros. Una de estas admirables iniciativas colectivas es la que se está desarrollando en Otovalo, Ecuador, con la recuperación del cultivo de la totora y de las técnicas de su tratamiento para construir equipamientos comunitarios

    La totora, del quechua t’utura, es una planta acuática similar al junco o a la espadaña, que se da en los esteros y pantanos de Latinoamérica, que tradicionalmente se ha usado en la construcción de las paredes y techos de los cobertizos, pero también se desarrolló su utilización en la construcción de embarcaciones. Las comunidades indígenas de los actuales Perú y Ecuador, tenían muy perfeccionadas las técnicas de su cosido.

    En la localidad de San Rafael de la Laguna, de Otovalo, se está desarrollando un ambicioso proyecto de investigación de la totora, de las técnicas de utilización, así como de su aplicación a la construcción, por su resistencia y flexibilidad, implicando a las comunidades indígenas con las instituciones locales y con profesionales como “Archquid think-act tank”, que coordinan el diseño y ejecución de estructuras útiles y flexibles que den cobijo a diferentes actividades comunitarias.

    Una de las iniciativas de este equipo ha sido el “Cubo de Totora”, un cubo perfecto de “3 x 3 x 3 metros”, que tiene cada cara dividida en nueve paneles, estando tejidos con diferentes composiciones y técnicas de cosido, cada una de los nueve partes, alcanzándose unos atractivos y expresivos efectos plásticos. Las diversas técnicas de cosido producen diferentes efectos de tamizado de la luz, que hace que cambie la percepción según nos vamos moviendo en su interior.

    La estructura portante está hecha con madera de los bosques cercanos. El cubo descansa sobre una losa de hormigón, permaneciendo anclado por su propio peso. Además, una estructura secundaria permite la colocación de los paneles de totora, siendo una composición flexible y viva que permite cambios, reemplazos, diferentes configuraciones y composiciones con otros cubos.

    Con el paso del tiempo se empiezan a ver los cambiantes resultados, donde la estructura se comporta de una forma diferente. Los tejidos de totora evolucionan cuando se encuentran en contacto directo con el medio ambiente, la naturaleza y los cambios de ésta. Un interesante reto, especialmente en una comunidad con escasos recursos. Leer más aquí